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La (re)generación de hábitos de estudio en universitarios durante la pandemia

“La educación a distancia fomentó nuevos hábitos de estudio como la autoformación, la gestión del tiempo y la habilidad de utilizar diversas tecnologías”.

¿Recuerdas cómo realizabas tus actividades académicas antes de la pandemia? La COVID-19 cambió la dinámica educativa haciendo que instituciones, docentes y estudiantes tuvieran que adaptarse de manera repentina a una modalidad no presencial, acondicionando espacios virtuales como una alternativa para continuar con sus procesos de formación (Santana Bonilla y García-de-Paz, 2020). Tan solo en el continente americano, más de 520 millones de estudiantes y 43 millones de profesores migraron a un escenario virtual, cambiando su manera de aprender y enseñar (IESALC-UNESCO, 2020).

Los hábitos de estudio son las prácticas regulares que los estudiantes despliegan para enfrentar las exigencias de la universidad, son comportamientos de uso frecuente que aseguran y facilitan su adquisición de conocimiento (Peker, 2021). Al presentarse la pandemia se generó una oleada de aprendizaje en línea que obligó a los estudiantes a dedicar tiempo y energía para familiarizarse con plataformas de enseñanza basadas en el uso de la tecnología (Niemi & Kousa, 2020), con lo que acumularon de manera involuntaria algunos hábitos relacionados con el uso de dispositivos y servicios de comunicación, así como con alfabetizaciones y competencias relacionadas con el uso de la tecnología (Cortoni & Perovic 2020).

“Queda de manifiesto la necesidad de fortalecer un modelo híbrido que equilibre las experiencias de aprendizaje presenciales y no presenciales. Asimismo, como áreas de oportunidad se encuentran el acceso a bibliotecas digitales y el uso de plataformas educativas”.

Investigación acerca de los hábitos de estudio de las y los universitarios durante la pandemia

La Escuela de Humanidades y Educación (EHE), por medio del grupo de Desarrollo y Uso de la Tecnología en la Educación (DUTE) del Tecnológico de Monterrey, diseñó y validó un cuestionario llamado Encuesta de Hábitos de Estudio de Estudiantes Universitarios a 700+ días de la Pandemia en México. Se aplicó durante la parte final del semestre agosto-diciembre de 2021 a una muestra representativa y no probabilística compuesta por 3,000 participantes de instituciones de educación superior públicas y privadas, distribuidos en las seis regiones Nielsen que componen México (Norte, Noreste, Bajío, Centro, CDMX y Sureste). En el momento de su participación en la investigación estaban cursando sus estudios universitarios en instituciones educativas que tuvieron que migrar la formación académica a escenarios de aprendizaje mediados por modelos en línea. La técnica de muestreo fue por cuotas y segmentó a dos tipos de sujetos: 1) estudiantes de universidades públicas (N=1500) y 2) estudiantes de universidades privadas (N=1500).

El objetivo fue conocer el impacto que tuvo el confinamiento por la COVID-19 en los hábitos de estudio de estudiantes mexicanos inscritos en universidades privadas y públicas de México. Para lograrlo se formularon tres objetivos específicos:

  1. Analizar las condiciones de acceso a dispositivos y aplicaciones digitales de los estudiantes universitarios.
  2. Analizar los cambios en la alfabetización digital, las experiencias de aprendizaje, la motivación para aprender y el compromiso escolar.
  3. Analizar los efectos en el aprendizaje durante la experiencia formativa en línea.

Hallazgos acerca de los hábitos de estudio de las y los universitarios durante la pandemia

El informe en extenso de los hallazgos de la encuesta será publicado próximamente en una revista de impacto internacional, sin embargo, se pueden adelantar algunos de los puntos más relevantes que a continuación presentamos.

Aunque muchos estudiantes ya utilizaban en su día a día diversos dispositivos tecnológicos para fines de entretenimiento (Ståhl, 2017), uno de los principales retos que se evidenció durante la pandemia fue tener que aprender a usar estos dispositivos, pero con fines educativos. Además, debido al cambio no previsto en la modalidad de estudio, los estudiantes tuvieron que dejar el salón de clases para habilitar espacios dentro de sus hogares, e inclusive, compartir sus dispositivos con otros integrantes de la familia.

De acuerdo con los resultados de la encuesta, la virtualidad en la educación orilló a que 66 % de los estudiantes universitarios adquirieran entre uno y dos dispositivos para poder atender sus clases a distancia, las compras más destacadas fueron laptops, teléfonos inteligentes y tabletas. Asimismo, 7 de cada 10 estudiantes debió ampliar sus servicios de Internet, reveló la encuesta. Respecto a la conexión a Internet de los estudiantes, el 78 % de ellos contó con conexión desde su hogar, 63 % con conexión desde su celular, mientras que el 38 % tuvo acceso desde la casa de familiares o amigos y el 38 % se conectó desde espacios públicos. 

Los estudiantes accedieron a sus clases utilizando principalmente herramientas de videoconferencia como Zoom, Meet o Teams (41 %) y plataformas educativas, tanto comerciales (33 %) e institucionales (17 %). Mientras que, para comunicarse utilizaron en su mayoría las aplicaciones de mensajería instantánea con un 31 %, seguidas de las redes sociales con el 28 %, por otra parte, también utilizaron en su comunicación herramientas formales como las incluidas en las plataformas educativas con un 16 % o el correo electrónico con un 15 %, pero en menor proporción.

El 90 % de los estudiantes encuestados consideró que con la educación a distancia han mejorado sus habilidades en el uso de tecnologías y manifestaron un amplio conocimiento en el uso de smartphones, computadoras, tabletas y televisiones digitales, puesto que fueron los dispositivos utilizados para darle continuidad a sus clases. Por otra parte, las aplicaciones más utilizadas fueron las herramientas de ofimática como Microsoft Office y Google Drive, seguidas de las redes sociales y los repositorios de vídeos, mientras que las menos utilizadas fueron las bibliotecas digitales y las plataformas educativas.

Los resultados también mostraron que la educación a distancia fomentó nuevos hábitos de estudio como la autoformación, gestión del tiempo y la habilidad de utilizar diversas tecnologías, además, se reportó un avance en el alfabetismo digital, 83 % de los encuestados considera que con la educación a distancia mejoró su habilidad para usar las tecnologías y el 82 % vio en sus profesores dominio amplio del uso de las tecnologías para el aprendizaje.

Por lo anterior, queda de manifiesto la necesidad de fortalecer un modelo híbrido que equilibre las experiencias de aprendizaje presenciales y no presenciales, así lo pidieron 9 de cada 10 universitarios. En el regreso a la presencialidad, es fundamental aprovechar este hábito que han desarrollado para mantenerlo e incentivar otros, en beneficio de los estudiantes.

Al respecto, los estudiantes manifestaron haber tenido una experiencia positiva durante el periodo de educación a distancia, en donde más del 87 % manifestó contar con un espacio en su hogar para realizar sus actividades académicas y el 90 % de los alumnos disponía de un dispositivo exclusivo para realizar sus estudios. También, el 90 % de los estudiantes reconocieron que tanto profesores como otros compañeros mostraron su compromiso de participar en la educación a distancia.

La falta de clases presenciales no fue un impedimento para seguir aprendiendo de acuerdo con el 89 % de los encuestados, inclusive el 88 % de los mismos comentaron que su percepción fue al de dedicar más tiempo a participar en la modalidad a distancia y realizar más actividades. Sin embargo, también han aparecido algunos detalles, por ejemplos el 70 % de ellos se han sentido invadidos en su privacidad y el 76 % de los estudiantes considera que su preocupación por la pandemia ha afectado su aprendizaje.

Reflexión

Tras dos años de la pandemia los estudiantes están regresando de forma presencial a las aulas, sin embargo, no se debe desaprovechar la acumulación de experiencia y capitales digitales que dejaron los modelos de enseñanza no presencial ya que en estos últimos meses hemos avanzado como nunca lo habíamos hecho en el uso de herramientas digitales para fortalecer los aprendizajes.

Por lo anterior, se sugiere que los hábitos de estudio que se fortalecieron o emergieron deben ser utilizados en esta época de presencialidad académica y de eventual adaptación a entornos de aprendizaje multimodales: presenciales, híbridos, en línea, inmersivos, entre otros. Lo que se hizo durante la pandemia en cuanto a las dinámicas de aprendizaje online no debe estar peleado con lo que se puede hacer ahora en los espacios físicos. En este sentido, el uso de herramientas digitales puede seguir siendo útil en los entornos presenciales y no hay que hacer una segmentación entre lo presencial y lo no presencial.

Estos hallazgos pueden ayudarnos a comprender el panorama al que se adaptó la educación superior y posgrado; asimismo es una base para futuros estudios que permitirán adquirir más información para aportar a la evolución de los sistemas educativos que respondan a las condiciones cambiantes del entorno.

En tu opinión ¿Qué hábitos de estudio fortaleciste durante la pandemia y cómo podrían servirte para afrontar el regreso a la educación presencial? compártenos tu respuesta en comentarios. ¿Quieres que te notifiquemos cuando se publique el estudio en extenso? ¡Envíanos tu correo en la sección de comentarios!

Para más detalle sobre los hallazgos de esta investigación, te invitamos a revivir el webinar y a compartirlo con tus colegas disponible en Facebook, YouTube, LinkedIn y Twitter en el Observatorio del Instituto para el Futuro de la Educación del Tec de Monterrey.

Acerca de los autores

Carlos Enrique George Reyes (cgeorge@tec.mx) es líder del subgrupo de Desarrollo y Uso de la Tecnología en Educación (DUTE) del GIEE de Innovación Educativa. También es profesor de la Maestría en Emprendimiento Educativo en el Tec de Monterrey.

Leonardo David Glasserman Morales (glasserman@tec.mx) es director de la Maestría en Emprendimiento Educativo en el Tec de Monterrey. También es miembro del subgrupo de Desarrollo y Uso de la Tecnología en Educación (DUTE) del GIEE de Innovación Educativa e investigador adjunto del Grupo Interdisciplinar de Investigación (IRG) de Razonamiento para la Complejidad (R4C) del Instituto para el Futuro de la Educación.

Jessica Alejandra Ruiz Ramírez es estudiante de Doctorado en Innovación Educativa línea de Investigación DUTE – Desarrollo y uso de la tecnología 

Francisco Javier Rocha Estrada es estudiante de Doctorado en Innovación Educativa línea de Investigación DUTE – Desarrollo y uso de la tecnología 


Referencias

IESALC-UNESCO (2020). El coronavirus-19 y la educación superior: impacto y recomendaciones. http://www.iesalc.unesco.org/2020/04/02/el-coronavirus-covid-19-y-la-educacion-superior-impacto-y-recomendaciones/

Santana Bonilla, P. J., & García-de-Paz, S. (2020). La transición a entornos de educación virtual en un contexto de emergencia sanitaria: Estudio de caso de un equipo docente en Formación Profesional Básica. Revista De Educación a Distancia (RED), 21(65). https://doi.org/10.6018/red.450791

Ståhl T. (2017). How ICT Savvy are Digital Natives Actually? Nordic Journal of Digital Literacy, 12(3), 89-108. https://doi.org/10.18261/issn.1891-943x-2017-03-04

Peker, D. (2021). Factors Affecting Study Habits in Higher Education During the Covid-19 Pandemic. Anatolian Journal of Education, 6(2), 109–124. https://doi.org/10.29333/aje.2021.629a

Niemi, H. M., & Kousa, P. (2020). A case study of students’ and teachers’ perceptions in a Finnish high school during the COVID pandemic. International Journal of Technology in Education and Science.

Cortoni, I., & Perovic, J. (2020). Sociological analysis of montenegrin teachers’ digital capital. Comunicacao e Sociedade, 37, 169-184. http://dx.doi.org/10.17231/comsoc.37(2020).2397

FUENTE: observatorio.tec.mx

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